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El abogado de accidentes de tráfico en el Siglo XXI. La cruda realidad

Los abogados de accidentes de tráfico nunca hemos estado bien mirados, o al menos esa es mi impresión. Para las aseguradoras somos una especie de mafia siciliana, siempre pidiendo más parapetados tras la amenaza de demandas, apelaciones y solicitud de intereses moratorios. Para el resto de compañeros, al menos en los inicios, más de lo mismo. Recuerdo que cuando a principios de los años noventa empecé a dedicarme al derecho de la circulación, muchos compañeros arrugaban la nariz entre escépticos e icrédulos. Y es que el derecho de daños nunca fue -aún hoy no lo es- una especialidad incluida en los planes de estudio, como sí lo son ramas desconcertantes como el derecho eclesiástico o la economía política. Poco a poco, más como fuente accesoria y pretendidamente sencilla de obtener ingresos que por verdadero interés en la materia, buena parte de los despachos de abogados han ido incorporando la reclamación de lesiones por accidente de tráfico a su cartera de servicios. Unos cuantos -pref